Me han dicho que preguntaste por mí, que necesitas que te escriba. Yo también necesito hacerlo desde hace tiempo. Me quedé estática, de esas veces que no sabes qué es verdad y qué es producto de la imaginación, es que eso de diario divagar en escenas inventadas, creo que al final, no hace tanto bien.
Repasé el mensaje más de diez veces, me aseguré de que no fuera invento mío y después de pelearme con un "sí" y un "no", marqué el número indicado. Construí - de alguna manera- un puente hacia contigo. Puente, que la vida y seguramente más de alguno/a se ha empeñado en destruírnos.
Ahora, de tanto que quiero decirte, no sé ni por dónde empezar, no sé cómo acomodarte las palabras, las más adecuadas, para que te sienten bien.
Preguntaste por mí... a mi conveniencia, me quedé con eso en la cabeza, yo que ya había tirado todas las cartas con el nombre de "posibilidad", y de pronto, tú... preguntas por mí. Yo intentando desprenderme cada día un poquito más de ti, aprendiendo a des-nombrarte, yo que -ahora sí- iba a olvidarte, y tú, necesitas que te escriba, y yo, aún sin saber qué... te escribiré.
La Luna se completa cuando tu y yo, de alguna manera, estamos cerca.
lunes, 12 de diciembre de 2011
lunes, 5 de diciembre de 2011
Ra-yue-la...
Tengo -por fin- "Rayuela" en mis manos. Tanto oír hablar de él, tantas bocas coincidiendo en que es un libro "de los buenos", que decidí que quiero comprobarlo, o ponerme de rebelde a desmentirlo, de una buena vez.
Le quito el plástico que lo envuelve, como una niña abriendo los regalos de Navidad. Acaricio rápidamente las páginas, para hacer desprender ese olor a libro nuevo. Repito el acto una y otra vez. Me gusta. Mientras lo hago, imagino que las letras de cada una de las hojas se van a desacomodar, formando otras palabras y entonces, voy a leer otro "rayuela" diferente al que han leído los demás. Luego, sonrío y recuerdo las veces en que me decías que debería canalizar toda esa "habilidad" para citar incoherencias, en algo de más provecho... Tanto ingenio no lo puedes desperdiciar -decías- y yo, calladamente, me sentía bien.
Había escuchado que, una de las cosas que hacen a este libro, especial, es que puede ser leído de dos formas. Si lo hubiera escrito yo, seguro que pondría:
"sentado o parado, como usted prefiera y se le acomode más"... ese humorcito simple con el que cargo, me hace inevitable el decir cosas así.
Paré de acariciar las páginas repetidamente y comencé a leer la hoja donde se explican las dos maneras de leerlo. Quedé atrapada con esa segunda opción. Me imaginé los capítulos a modo de bardas, puentes, laberintos, escaleras... y yo, dando saltos, del 73 al 1, al 2, luego al 116... como tratando de descifrar un misterio o de encontrar un tesoro perdido y esos saltos en desorden, fueran las pistas y todos los sitios por los que tendría que ir hasta encontrarlo.
Yo siempre he sido muy desordenada, es una palabra que va conmigo y todo esto, parecía eso, un desorden, de esos mentales en los que participo un día sí y otros, también... un desorden perfectamente acomodado. Pensé en que he leído revistas, comenzando de atrás hacia adelante, en que las veces que leo el periódico, lo "desarmo" y re-acomodo las secciones a mi antojo, en los ejercicios de inglés, que empezaba siempre por el último y en ese cuaderno en el que comencé a escribir en la última de sus hojas y me fui así, de atrás para adelante. Siempre he sido así...
Después de divagar sobre la peculiaridad del libro y compararlo con mis actitudes, decido cerrarlo. No comenzar a leerlo. Me cruza un miedo chiquito a lo nuevo, a lo desconocido (yo y mis miedos).
Luego de estos diálogos y discusiones internas, decido que *mañana lo comienzo.
No sé si me vaya a gustar o no, el contenido, pero es que esa libertad en elegir entre dos opciones de lectura, me "atrapó". Me pregunto, cuál será la mejor forma de leerlo, y elijo el desorden acomodado. Uno tiene que entender que lo estructurado, no es el único camino para llegar.
Tengo "Rayuela", y en él, caben miles de posibilidades, tantas, como caben en ti...
*mañana, puede ser hoy.
Le quito el plástico que lo envuelve, como una niña abriendo los regalos de Navidad. Acaricio rápidamente las páginas, para hacer desprender ese olor a libro nuevo. Repito el acto una y otra vez. Me gusta. Mientras lo hago, imagino que las letras de cada una de las hojas se van a desacomodar, formando otras palabras y entonces, voy a leer otro "rayuela" diferente al que han leído los demás. Luego, sonrío y recuerdo las veces en que me decías que debería canalizar toda esa "habilidad" para citar incoherencias, en algo de más provecho... Tanto ingenio no lo puedes desperdiciar -decías- y yo, calladamente, me sentía bien.
Había escuchado que, una de las cosas que hacen a este libro, especial, es que puede ser leído de dos formas. Si lo hubiera escrito yo, seguro que pondría:
"sentado o parado, como usted prefiera y se le acomode más"... ese humorcito simple con el que cargo, me hace inevitable el decir cosas así.
Paré de acariciar las páginas repetidamente y comencé a leer la hoja donde se explican las dos maneras de leerlo. Quedé atrapada con esa segunda opción. Me imaginé los capítulos a modo de bardas, puentes, laberintos, escaleras... y yo, dando saltos, del 73 al 1, al 2, luego al 116... como tratando de descifrar un misterio o de encontrar un tesoro perdido y esos saltos en desorden, fueran las pistas y todos los sitios por los que tendría que ir hasta encontrarlo.
Yo siempre he sido muy desordenada, es una palabra que va conmigo y todo esto, parecía eso, un desorden, de esos mentales en los que participo un día sí y otros, también... un desorden perfectamente acomodado. Pensé en que he leído revistas, comenzando de atrás hacia adelante, en que las veces que leo el periódico, lo "desarmo" y re-acomodo las secciones a mi antojo, en los ejercicios de inglés, que empezaba siempre por el último y en ese cuaderno en el que comencé a escribir en la última de sus hojas y me fui así, de atrás para adelante. Siempre he sido así...
Después de divagar sobre la peculiaridad del libro y compararlo con mis actitudes, decido cerrarlo. No comenzar a leerlo. Me cruza un miedo chiquito a lo nuevo, a lo desconocido (yo y mis miedos).
Luego de estos diálogos y discusiones internas, decido que *mañana lo comienzo.
No sé si me vaya a gustar o no, el contenido, pero es que esa libertad en elegir entre dos opciones de lectura, me "atrapó". Me pregunto, cuál será la mejor forma de leerlo, y elijo el desorden acomodado. Uno tiene que entender que lo estructurado, no es el único camino para llegar.
Tengo "Rayuela", y en él, caben miles de posibilidades, tantas, como caben en ti...
*mañana, puede ser hoy.
sábado, 3 de diciembre de 2011
...
No sé si fue buena idea el que comenzara diciembre. Aún no me atrevo a escribir sobre ti y el hecho de que ya no estás.
Yo que me la paso pidiendo a los meses que te traigan de regreso y en lugar de eso, diciembre se ha llevado a alguien más.
No sufriste tanto y sólo por eso, agradezco.
Yo que me la paso pidiendo a los meses que te traigan de regreso y en lugar de eso, diciembre se ha llevado a alguien más.
No sufriste tanto y sólo por eso, agradezco.
jueves, 1 de diciembre de 2011
Año que empieza mal...
...termina un poco peor...
o tal vez no, pero hoy, todo lo veo gris.
o tal vez no, pero hoy, todo lo veo gris.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Martes...
Hay historias, que ya sabemos que no son ciertas, pero que hay que fingir creer.
Hay situaciones ciertas, que fingimos que no lo son.
Hoy me pasaron las dos cosas...
Situaciones ciertas, que fingimos que no lo son:
Es tan triste verte así, con tu vida a media luz, en tonos sepias, del color ese, con el que veía las cosas cuando tenía fiebre. Consumiéndote. Sintiendo que quizás... (no voy a escribirlo, bastante tengo con pensarlo, con sentirlo). No quiero que sufras mucho, una vida como la tuya, no lo merece...
Historias que ya sabemos, pero que hay que fingir creer:
Y ahí está uno, "sorprendiéndose", y por dentro gritando un "si, claro".
Yo creo que no es coincidencia que cáncer y cárcel, empiecen con la misma letra y sean palabras graves.
Ya, lo demás, son puntos suspensivos...
Hay situaciones ciertas, que fingimos que no lo son.
Hoy me pasaron las dos cosas...
Situaciones ciertas, que fingimos que no lo son:
Es tan triste verte así, con tu vida a media luz, en tonos sepias, del color ese, con el que veía las cosas cuando tenía fiebre. Consumiéndote. Sintiendo que quizás... (no voy a escribirlo, bastante tengo con pensarlo, con sentirlo). No quiero que sufras mucho, una vida como la tuya, no lo merece...
Historias que ya sabemos, pero que hay que fingir creer:
Y ahí está uno, "sorprendiéndose", y por dentro gritando un "si, claro".
Yo creo que no es coincidencia que cáncer y cárcel, empiecen con la misma letra y sean palabras graves.
Ya, lo demás, son puntos suspensivos...
domingo, 27 de noviembre de 2011
Acabo de acordarme...
Noviembre del 2011 de cualquier noche (la de ayer, por ejemplo). Sonaba de fondo el estribillo tan pegajoso, de aquella canción...
"flaca, no me claves tus puñales por la espalda tan profundo, no me duelen, no me hacen mal. Lejos, en el centro de la tierra, las raíces del amor, donde estaban, quedarán..."
Lo canté bajito, mientras mi mente comenzó a retroceder, hasta detenerse en aquel concierto del año pasado. (Noviembre del 2010, no era cualquier noche).
Ahí, no cantábamos bajito, al contrario, queríamos salir sin voz, recordé las cervezas, pero no la cantidad de ellas y la poca sensatez de nuestros actos.
Volví al presente y me descubrí sonriendo, después, entre los versos de la canción (todavía) vino un recuerdo más, me vi diciéndote que quería ir al baño, no dije: voy al baño, no, dije: quiero ir al baño. Y como según lo que uno dice, es la respuesta que se obtiene, (a veces) no me dijiste: pues ve, no, me dijiste: vamos!
Entonces, vinieron a mí, pequeños pedazos de escenas en el baño y entre todo eso, pude darme cuenta que ahí, en el baño, dejé tirado mi boleto!!!
Nunca había hecho conciencia de eso, siempre creí que lo tenía conmigo, pero mi acto de recordar, paró en eso, en darme cuenta (un año después) que lo dejé tirado en ese lugar. Tirado, como puede que también haya tirado algo de ti, ese mismo día (o cualquier otro) y es hoy, en medio de estribillos, que siento cuánta falta me haces!
Acabo de acordarme también que, antes del concierto, me llamaste "flaca", nunca lo habías hecho, y yo jamás te dije que me había gustado que lo hicieras...
La moraleja es: no dejes nunca un boleto de concierto, en el baño del lugar. Hay lugares, a los que ya no se puede regresar para recuperar lo olvidado (mucho menos, si te acuerdas un año después).
Tú, eras el boleto de entrada, a los conciertos de mi vida, que olvidé, no sé bien en qué lugar...
"flaca, no me claves tus puñales por la espalda tan profundo, no me duelen, no me hacen mal. Lejos, en el centro de la tierra, las raíces del amor, donde estaban, quedarán..."
Lo canté bajito, mientras mi mente comenzó a retroceder, hasta detenerse en aquel concierto del año pasado. (Noviembre del 2010, no era cualquier noche).
Ahí, no cantábamos bajito, al contrario, queríamos salir sin voz, recordé las cervezas, pero no la cantidad de ellas y la poca sensatez de nuestros actos.
Volví al presente y me descubrí sonriendo, después, entre los versos de la canción (todavía) vino un recuerdo más, me vi diciéndote que quería ir al baño, no dije: voy al baño, no, dije: quiero ir al baño. Y como según lo que uno dice, es la respuesta que se obtiene, (a veces) no me dijiste: pues ve, no, me dijiste: vamos!
Entonces, vinieron a mí, pequeños pedazos de escenas en el baño y entre todo eso, pude darme cuenta que ahí, en el baño, dejé tirado mi boleto!!!
Nunca había hecho conciencia de eso, siempre creí que lo tenía conmigo, pero mi acto de recordar, paró en eso, en darme cuenta (un año después) que lo dejé tirado en ese lugar. Tirado, como puede que también haya tirado algo de ti, ese mismo día (o cualquier otro) y es hoy, en medio de estribillos, que siento cuánta falta me haces!
Acabo de acordarme también que, antes del concierto, me llamaste "flaca", nunca lo habías hecho, y yo jamás te dije que me había gustado que lo hicieras...
La moraleja es: no dejes nunca un boleto de concierto, en el baño del lugar. Hay lugares, a los que ya no se puede regresar para recuperar lo olvidado (mucho menos, si te acuerdas un año después).
-Entre un "no me olvides, me dejé nuestros abriles olvidados... eran tiempos dorados, un pasado mejor...-
Tú, eras el boleto de entrada, a los conciertos de mi vida, que olvidé, no sé bien en qué lugar...
jueves, 24 de noviembre de 2011
Hago rimar las palabras...
Como para hacerme más daño, pienso en... hace un año.
Daño, rima con año. Seguramente es porque el tiempo pasado, duele.
Porque recordar no se siente bien, todavía. Duele más lo bueno, eso es cierto.
Bueno, rima con cierto. Eso quiere decir, que no es invento cuando digo: "¡qué regresen los buenos tiempos!". Eso quiere decir, que tengo motivos para extrañar todo lo que extraño ahora.
Extraño, también rima con daño y con año. Todo me lleva a lo mismo.
Y lo mismo, rima con-tigo.
Y "tigo", rima con-migo.
Hace un año, no necesitaba rimas tontas para convencerme de que eras -casi- todo para mí. Hace un año, no extrañaba el pasado, al contrario, imaginaba un futuro, que por cierto, no tiene nada que ver con todo esto.
"hace un año, estábamos aquí sentados, riéndonos juntos, hablando... y ahora... el suelo está seco de pena... y ahora... es sólo un acorde de paso, la clave de sol en un lado. Hace un año... un año.. un año..."
Daño, rima con año. Seguramente es porque el tiempo pasado, duele.
Porque recordar no se siente bien, todavía. Duele más lo bueno, eso es cierto.
Bueno, rima con cierto. Eso quiere decir, que no es invento cuando digo: "¡qué regresen los buenos tiempos!". Eso quiere decir, que tengo motivos para extrañar todo lo que extraño ahora.
Extraño, también rima con daño y con año. Todo me lleva a lo mismo.
Y lo mismo, rima con-tigo.
Y "tigo", rima con-migo.
Hace un año, no necesitaba rimas tontas para convencerme de que eras -casi- todo para mí. Hace un año, no extrañaba el pasado, al contrario, imaginaba un futuro, que por cierto, no tiene nada que ver con todo esto.
"hace un año, estábamos aquí sentados, riéndonos juntos, hablando... y ahora... el suelo está seco de pena... y ahora... es sólo un acorde de paso, la clave de sol en un lado. Hace un año... un año.. un año..."
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