domingo, 27 de noviembre de 2011

Acabo de acordarme...

Noviembre del 2011 de cualquier noche (la de ayer, por ejemplo). Sonaba de fondo el estribillo tan pegajoso, de aquella canción...

"flaca, no me claves tus puñales por la espalda tan profundo, no me duelen, no me hacen mal. Lejos, en el centro de la tierra, las raíces del amor, donde estaban, quedarán..."

Lo canté bajito, mientras mi mente comenzó a retroceder, hasta detenerse en aquel concierto del año pasado. (Noviembre del 2010, no era cualquier noche).

Ahí, no cantábamos bajito, al contrario, queríamos salir sin voz, recordé las cervezas, pero no la cantidad de ellas y la poca sensatez de nuestros actos.
Volví al presente y me descubrí sonriendo, después, entre los versos de la canción (todavía) vino un recuerdo más, me vi diciéndote que quería ir al baño, no dije: voy al baño, no, dije: quiero ir al baño. Y como según lo que uno dice, es la respuesta que se obtiene, (a veces) no me dijiste: pues ve, no, me dijiste: vamos!
Entonces, vinieron a mí, pequeños pedazos de escenas en el baño y entre todo eso, pude darme cuenta que ahí, en el baño, dejé tirado mi boleto!!!

Nunca había hecho conciencia de eso, siempre creí que lo tenía conmigo, pero mi acto de recordar, paró en eso, en darme cuenta (un año después) que lo dejé tirado en ese lugar. Tirado, como puede que también haya tirado algo de ti, ese mismo día (o cualquier otro) y es hoy, en medio de estribillos, que siento cuánta falta me haces!

Acabo de acordarme también que, antes del concierto, me llamaste "flaca", nunca lo habías hecho, y yo jamás te dije que me había gustado que lo hicieras...

La moraleja es: no dejes nunca un boleto de concierto, en el baño del lugar. Hay lugares, a los que ya no se puede regresar para recuperar lo olvidado (mucho menos, si te acuerdas un año después).


-Entre un "no me olvides, me dejé nuestros abriles olvidados... eran tiempos dorados, un pasado mejor...-

Tú, eras el boleto de entrada, a los conciertos de mi vida, que olvidé, no sé bien en qué lugar...

jueves, 24 de noviembre de 2011

Hago rimar las palabras...

Como para hacerme más daño, pienso en... hace un año.
Daño, rima con año. Seguramente es porque el tiempo pasado, duele.
Porque recordar no se siente bien, todavía. Duele más lo bueno, eso es cierto.
Bueno, rima con cierto. Eso quiere decir, que no es invento cuando digo: "¡qué regresen los buenos tiempos!". Eso quiere decir, que tengo motivos para extrañar todo lo que extraño ahora.
Extraño, también rima con daño y con año. Todo me lleva a lo mismo.

Y lo mismo, rima con-tigo.
Y "tigo", rima con-migo.

Hace un año, no necesitaba rimas tontas para convencerme de que eras -casi- todo para mí. Hace un año, no extrañaba el pasado, al contrario, imaginaba un futuro, que por cierto, no tiene nada que ver con todo esto.


"hace un año, estábamos aquí sentados, riéndonos juntos, hablando... y ahora... el suelo está seco de pena... y ahora... es sólo un acorde de paso, la clave de sol en un lado. Hace un año... un año.. un año..."

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Si tuviera...

Me acabo de enterar de algo y...

Si tuviera un cigarro, me lo fumaba ahora mismo...
Si tuviera tus manos, las apretaba...
Si tuviera una hoja, te haría la carta que siempre quise hacerte...
Si tuviera un sueño, lo compartiría contigo...
Si tuviera un avión, volaría hacía donde sea que estés...
Si tuviera a la Luna, te la envolvería y te la regalaría de no cumpleaños...

Si ahora mismo te tuviera enfrente, (o a un lado) te diría absolutamente TODO lo que me callé...

Me acabo de enterar de algo...


"quizá si el miedo no me hubiera detenido, hoy bailaría esa canción conmigo, hoy, no me queda nada por hacer... y aunque el destino no estuviera de mi lado, ya no va sola por la calle caminando..." -Rodrigo Rojas.-


martes, 22 de noviembre de 2011

Sin ti y ahora, sin mí...

Estos cambios de ánimo no me van a llevar a ningún sitio. Esta inestabilidad emocional, no me hace ningún bien. Siempre lo mismo. Sé que todas mis recompenzas están en algún lugar, aburridas de esperar a que yo me decida para ir por ellas.
Esto es como olvidar de qué manera se camina. Sé lo que es caminar, pero después de dar dos pasos, me caigo y me caigo, y me caigo, y me...
Esto de inventar un sueño diferente cada día, ya no me gusta. Hoy podría cambiarlo todo por ser una persona más convencional. Vendería mi intento de ser "artista" por un trabajo de oficina. Cambiaría estos cuatro años de ir y venir, de buscarme, de intentar y fallar, por una fiesta de graduación y un título que diga con letras GRANDES que soy algo en esta vida.

Yo también estoy cansada de todo esto, sólo que me río mucho para convencerme de que no. A mí también me da miedo el no saber qué va a ser de mi vida, pero toco la guitarra para ver si se me pasa. Que no merezco nada de lo que tengo, es cierto, ni siquiera tengo argumentos para contradecirte. Yo tampoco estoy orgullosa de mí. Yo también siento que he tirado el tiempo a la basura. Yo también me tengo preocupada. Yo también... pero "no hago nada", porque hay algo (que no sé qué es) que no me deja moverme del pozo en el que caí hace tiempo.

Después del momento de tensión de hoy, fui al parque a tratar de darle solución a todo esto, pero fue imposible. Te busqué absurdamente a mi lado y empecé a desesperarme más. Me sentí más nadie que otras veces. "Dios mío, es que no puede ser", me repetí una y mil veces y es que, en serio, no puede ser, pero es.

Hoy, ya estoy un poco peor, ni te tengo, ni me tengo a mí.

Ya no me hablen de Madrid. Necesito otra ciudad favorita, otra pasión favorita, otro color favorito, otro mes favorito, otro sueño favorito... necesito otra persona favorita.

La cajita de los sueños, se vació.

"no me dejes por favor, que me rompes... una palabra, una llamada, medio pulmón, si me ahogo, me salvas, tantos viajes, tantas miradas, tantos nervios compartidos de calma, "¡friega los platos!", "¡házte la cama!", "así no vas a llegar nunca a nada", te echo de menos, te veo en nada... soy una pobre insensata que espera poder respirar, aunque ya nadie quiera, con treinta lamentos, treinta sonrisas, treinta canciones de amor, treinta heridas, treinta secretos, treinta mentiras, treinta verdades a medias, sin prisa, treinta deseos, treinta utopías, treinta caricias, treinta despedidas, treinta y un te quiero, todavía..."

sábado, 19 de noviembre de 2011

Razones... (I)

Razón #1 para ser feliz...


ir al doctor a un chequeo general y que te diga que TODO está bien! Eso no se compara con NADA! (:


Escribo mis "tragedias", es verdad, pero también las cosas y situaciones que me roban las mejores de mis sonrisas!

jueves, 17 de noviembre de 2011

Cuesta no pensarte y pensarte... es tan fácil.

Que estás bien, dicen... Ja! Quién puede estar bien así? yo creo que NADIE...
(*)Ayer hablé mucho de ti, tuve que hacerlo, es que no puedo olvidarte, mucho menos si alguien me da "noticias" tuyas. Que te haga una carta... podría hacerte una, es verdad, pero una por cada día... en realidad, ha sido así, algunas no están en un papel, pero en mi mente, habitan sobres que sólo tienen tu nombre.

Repito escenas una y mil veces, escenas vividas y otras, inventadas. Me veo a tu lado en un día cualquiera, diciéndote que quiero ser tovadora y repitiéndote por enésima vez, que quiero conocer España... que en Madrid, hay un parque que... (el resto ya te lo sabes). Me veo en tu puerta impidiendo tu partida. A veces, te veo en el cuarto del piano improvisando una tarde más. Nos veo cantando las canciones que siempre quisimos cantar. Me veo abrazándote por la espalda y caminando así hasta tu coche, para que no tuvieras tanto frío, como hice alguna vez...
Si hubiera podido parar el reloj en ese Diciembre de hace -casi- un año, donde vimos un eclipse en mi azotea mientras cenábamos, hablábamos de sueños y otras cosas, tomábamos un buen vino y Sariñana sonaba de fondo.. lo hubiera hecho sin dudar. Si hubiera sabido que sería el último Diciembre contigo, te cantaba la canción que aún no te compongo.
A veces, nos sigo viendo, tú hablándome de Bunbury, Calamaro, Nacho Vegas.. y yo, enseñándote las versiones acústicas de Vega y de todas esas cantantes Españolas que tocan la guitarra y que a mí me gustan... y ahí estamos, desarmando las letras de todas las canciones que vamos escuchando y reflexionando la vida.

Vuelvo a esta realidad y entro en conflicto con las cosas que te dije y no te dije. Se me estrella en los oídos un "ayúdame" que no supiste pronunciar o que yo, nunca supe interpretar. Se me estrella la maldita última tarde que te vi, tu mirada triste, aquél árbol, un abrazo, la gente pasando a un segundo, tercer o quinto plano, un "te quiero", un "adiós, espero verte pronto", mi mano sin querer soltar la tuya, el autobús, tú subiéndote y yo, viéndote marchar. Últimamente, esa escena es recurrente. Desde entonces, no te he vuelto a ver...
Luego, pasó todo lo que cada día intento borrar de mi memoria y como pedazos de metal, caen uno a uno todos los recuerdos y comienza- una vez más- este ir y venir entre el pasado y el presente, entre lo real y lo inventado, entre lo hecho y el hubiera...

Recuerdo una vez, las cosas marchaban algo mal en tu vida y decías que estabas a nada de tirarte de un puente. Yo dije que iría contigo, (yo siempre quería ir contigo a todas partes) que en el momento en el que tú saltaras, yo saltaría también. El acuerdo, era saltar al mismo tiempo, no podía ser cada quien por su lado, y claro, debíamos buscar un "puente bonito", ¡el Golden Gate! -dijimos al mismo tiempo-. Como siempre terminamos por hacer de todo una broma, me dijiste que ya ibas camino a tirarte, pero como no me viste para tirarme también, mejor te regresaste. Yo te respondí que no había ido, precisamente para que tú no lo hicieras, para que no pudieras aventarte...

Esas, eran nuestras platicas de a veces, de ese entonces. Ahora, veo que tú saltaste y no entiendo por qué, si yo no estaba ahí contigo. Ese no era el trato.

Te extraño todos los días, aunque tenga que decir (me) que no...

"Cada día cuesta más, cada vez lo entiendo menos, nuestro trago, quedó a medias y mis labios, siguen secos y tú, ya no estás para escuchar mis canciones..."






(*) No precisamente "ayer"

domingo, 13 de noviembre de 2011

De Sabina y de mí...

Por el boulevard de los sueños rotos, camino desde hace tiempo. La verdad, es que yo he quebrado algunos y otros, me los quebran las "casualidades". Total que sólo veo volar los pedazos y me confundo con ellos mientras voy caminando.
Lo peor, es que me duele, pero no hago mucho por cambiar la situación, por salir del callejón...
Callejón en el que inevitablemente, también te encuentras tú, aunque no conmigo. Punto y aparte, hoy no quiero hablar de tí.

Lo que yo quiero, es empezar a escribir otra historia, lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes, es que mueras por mí. Ya no quiero otro "amor" de esos que no mueren, pero matan y diría que estoy condenada, porque amores que matan, nunca mueren, pero el amor, es de dos y aquello sólo era cosa mía.
Esta vez, quiero decir "contigo", porque eso garantizaría que sí, que somos dos y sólo hasta entonces podría morirme si te matas y matarme si te mueres.

Sé que no debería pensarte como "posibilidad", no me gustaría llegar a lo mismo, y sin embargo, lo hago, no me cuesta divagar. Aquí, la pregunta es, si divagas tú también...
¿Cuánto tiempo debe pasar para que nazca el cariño? 19 días y 500 noches?... no sé...

Los malditos puntos suspensivos... otra vez...

Denme pastillas para no soñar!!!