martes, 13 de marzo de 2012

El tren hizo parada en tu estación...

Han cambiado tantas cosas en mi vida. Una canción decía (dice, pues) que "los grandes cambios no se llevan años..." es cierto. 


Cerré un capítulo, no, los capítulos no se cierran, sólo se terminan de leer y/o escribir y eso pasó, dejé de escribirle hojas a una historia que me estaba consumiendo parte de mi existencia, ya no vivía para mí, vivía para esa historia. La terminé de escribir, justo como "no se tiene que hacer", dejé en suspenso a los personajes y les dibujé ciertos matices con sabor a "nunca más". Creí que iba a llorar días, noches y madrugadas enteras, pero contrario a eso, descansé, me puse melancólica, sí, pero descansé. 
  

                      
                                         la última canción para ti...




Comencé otra historia. Me subí a otro tren, porque me era urgente ir a un sitio diferente... el tren hizo parada en tu estación, me bajé, "mi mirada" reconoció la tuya, así, desde el otro lado del andén. A base de casualidades y un pasado en tonos grises, nos invitamos a subir al próximo tren, para así bajar en la siguiente estación, no la tuya, ni la mía... la nuestra.


Nuestra, es una palabra que tenía algo olvidada y que desde aquel día, noche o madrugada, volví a recordar.

te siento, aún del otro lado del andén...

viernes, 10 de febrero de 2012

tú...

... me haces bien...




(nada más...)




(:



martes, 31 de enero de 2012

De esas noches...

en las que sólo quiero que amanezca...


Fito Páez dice en una de sus canciones: "porque todo lo que te hace bien, siempre te hace mal..."


Lo dice convencido, en cambio yo -como siempre- encojo mis hombros y todas mis dudas comienzan a flotar. Otra vez.

viernes, 20 de enero de 2012

Seis vueltas...

(Esta entrada la escribí los últimos días del 2011, pero como hice pausa al blog, no la había podido publicar, hasta justo hoy...)


Diciembre 29/ 2011.


Hoy, mientras caminaba, me encontré a un vendedor de esos hippies, medio mugrosos, pero que parecen los más felices del universo. Pensé entonces, que tal vez la clave para ser feliz, está en no bañarse y recorrer el mundo vendiendo pulseritas, collares, anillos y demás...
Volví a pensar en aquel sueño que teníamos, que coincide un poco con esta vaga idea de no bañarse: "la vida simple".

Era Chileno, me gustó su acento, (a mí, realmente me gustan todos los acentos) otras personas lo detuvieron para ver lo que vendía y pues, decidí pararme yo también a ver. Me gustaron unas como plaquitas con algún símbolo extraño y le pregunté sobre el significado, repetí el procedimiento de agarrar algo y preguntar (lo que quería era escucharlo hablar, ja!) de pronto tomé una y me dijo: "esa es una tabla de surf (recuerdos, recuerdos) representa el amor, y los espirales son los ojos y nariz... porque siempre metemos las narices donde no y también podemos ver las cosas de muchas maneras, para darles otros significados..."
Me gustó su historia, así que compré esa plaquita y haciendo caso al significado de mi nueva adquisición, decidí que aquella tabla de surf, sería mi pase directo al destino que siempre he querido pisar.

Me regaló un lazo, para amarrarla a mi muñeca, dijo que el lazo me daría unas seis vueltas, (lo dijo muy convencido) yo necesitaba -con urgencia- creer en algo, así que le creí. Me dio exactamente las seis vueltas...





tal vez, necesite darte seis vueltas, antes de "amarrarte para siempre a mi vida, la pregunta es... ¿en qué número de vuelta voy?...


jueves, 19 de enero de 2012

Y ahora...

...debo Cuidar a quien te ama...












(de esas cosas que sólo a mí me pasan...)

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Algo breve...

A mí, el mar me duele... me duelen sus olas, porque en ellas, se mezclan los recuerdos que fueron junto con los que no fueron... me duele la arena, porque se deja besar por las olas, por el castillo que nunca hicimos, porque -una vez más- veré mis huellas solas, sin compañía... me duele la brisa, porque me besa la cara sin permiso, porque son besos filosos, alfileres de recuerdos que viven en las olas, de las que ya hablé...


A mí, el mar me duele... y hoy no hay mas opción para mi destino... sólo él.

martes, 20 de diciembre de 2011

Cartas desde el círculo polar...

Lo peor de mandar un carta, es la espera. La espera de que llegue a su destino, la espera de que sea leída, de que se digieran bien las palabras que uno ha puesto en el papel... la espera a una posible respuesta.
Esta vez, no quiero que escribas lo que yo quisiera leer, esta vez, quiero que escribas lo que necesites escribir, lo que sea.

Lo peor es la espera... son momentos que yo lleno de puntos suspensivos intentando decir algo. Son silencios a su máximo volumen. Son días con el doble de horas y el doble de insomnio.

Espero tu respuesta a mi carta... no a ti, como lo que quise que fueras en mi vida. De esa espera me cansé.